domingo, 8 de noviembre de 2009

Dia 8 Varanasi

Nati ha salido a primera hora de la mañana a llamar a sus amigos desde un ciber. Al rato ha vuelto muy emocionada porque sus amigos de la ong se encuentran esos días en Varanasi. Recogemos nuestras cosas y bajamos a la recepción de la pensión. Nos han hecho tantas preguntas que parecía el tercer grado. Nos vamos un poco molestos y en la puerta tomamos un ciclorickshaw dirección a Chaussati Ghat, aunque nos da la impresión de que el conductor no nos ha entendido muy bien. Despues de callejear cargados como mulas nos ha dejado al borde del Ganges en un Ghat donde no hay ni rastro de pensiones ni turistas. En seguida nos damos cuenta de que es Assi Ghat, que queda bastante lejos de Chaussati. Pero en cuestión de transportes no hay que alarmarse en este país. A los pocos segundos aparece un tal Sr Papu, un remero que, previo pago de 120 rupias regateadas, se ofrece a llevarnos en barca a nuestro destino, disfrutando además de un paseo matinal por el sagrado Ganges. La verdad es que nos ha dejado muy cerca de la pensión, y decía que no podía avanzar más porque a partir de cierto punto cesaba su radio de acción y debía pagar una tasa. Es como las zonas de los taxis pero aplicado al mundo fluvial gangiano. En la recepción del hotel nos han tratado muy bien y nos han enseñado varias habitaciones. Nos quedamos con una que tiene balcón en primera línea del Ganges por 600 rupias, aunque no se puede salir porque está atestado de mosquitos.
Una vez instalados salimos a pasear por el Chowk. Es increíble, cualquier espacio minúsculo es aprovechado como tienda para vender cualquier cosa. Los Ghats están abarrotados de gente consagrada a sus rutinas diarias: abluciones, rezos, aseo personal, lavado de ropa... Seguimos caminando y por fin encontramos la pension del amigo de Nati. Nos vamos a comer. La ciudad está atestada de vacas y bueyes y hay que ir sorteandolos.
después de comer nos acercamos al ghat crematorio. En todo momento a 4 ó 5 piras funerarias ardiendo y leña apilada por todas partes. Oimos tambores y al momento vemos una familia bajando a su difunte en una parihuela. La escena adquiere un misticismo indescriptible: los olores, la música, los fuegos fatuos. Todo adquiere una dimensión fantasmagórica.

Seguimos caminando y vemos unos chicos haciendo pesas en uno de los ghats. Lo hacen con una piedra grande ensartada en un palo, que hacen girar con los brazos alrededor de su cuerpo. Uno de ellos me saluda fervorosamente y me pide que le haga fotos en 4 ó 5 posturitas diferentes. Me pregunta si las puedo revelar para que se las dé al día siguiente y le xplico que va a ser complicado. Pregunto a Fran si conoce algún sitio donde se puedan revelar fotografías digitales y me dice que sí, así que vuelvo a buscar al chico, que se llama Gudu, y le digo el nombre de nuestra pensión para que venga a las 9 de la mañana.

viernes, 22 de mayo de 2009

jueves, 19 de febrero de 2009

Varanasi - वाराणसी 07 de marzo de 2008

Como era previsible he pasado una de mis peores noches desde que llegamos, sin poder respirar a causa de la bronquitis. Nati quiere que visite a un médico de la zona pero eso nos haría perder mucho tiempo. Decido llamar a Manu un poco más tarde para preguntarle cuál de los medicamentos que he traido puedo tomar. Nos metemos en el coche y Khandilla nos informa que sólo nos va a a llevar hasta la ciudad de Satna para que cojamos un tren. Nos ha caido como un jarro de agua fría ya que el acuerdo con Manoj era llegar en coche hasta Varanasi. Después de discutir un rato nos ponemos en camino y a la espera de poder hablar con su jefe o con Manoj en España.

La distancia hasta Satna es relativamente corta y para llegar hay que atravesar un parque nacional de exuberante belleza. Constantemente nos cruzamos con camiones Tata decorados con motivos variopintos. No es extraño encontrarse de vez en cuando con vehículos accidentados en la carretera, prueba de la temeridad con que conducen algunos.
Al llegar a Satna el chófer nos comunica que su jefe, Mina, no quiere que nos lleve hasta Varanasi. Volvemos a discutir y le convencemos para que continúe la marcha a cambio de más dinero. Seguimos pues e la carretera. Sin duda ésta va a ser una de las jornadas más duras del viaje, con casi 10 horas de coche por carreteras infames, que constantemente pierden su nombre para convertirse en caminos rurales. Hacia las 6 de la tarde empezamos a acercarnos a Varanasi (Benarés) y la pobreza nos ofrece su cara más amarga. En un momento dado no he podido contener las lágrimas y he roto a llorar durante un buen rato, liberando así una opresión que llevaba en mi interior desde hacía varios días ya. Me siento aliviado aunque la entrada a la ciudad ofrece un espectáculo indescriptible, con un tráfico infernal y avenidas inmensas cuyas aceras sirven de hogar a miles de personas donde el único cobijo es un plástico sujetado por tablas de madera. Decidimos intentar llegar a la pensión que más cerca está de la estación de trenes ya que no podemos acceder en coche hasta la misma orilla del Ganges, que es donde tenemos la pensión reservada. Después de preguntar muchas veces conseguimos encontrarla y ofrecemos a Khandilla la posibilidad de alojarse pagando nosotros la habitación. Aunque la pensión goza de buen prestigio en las guías, la única habitación que nos pueden ofrecer dista mucho del comfort que esperábamos. Es la gota que colma el vaso de un día durísimo y tenemos los nervios a flor de piel. Salimos a la terraza a cenar y decidimos mudarnos a la mañana siguiente nada más levantarnos. Después de cenar, Khandilla se ha despedido de nosotros con un abrazo. Será la última vez que le veamos, pues marchará de vuelta a Jaipur muy temprano por la mañana. Le hemos dado 50 € extra por traernos.

domingo, 8 de febrero de 2009

Orccha - Khajuraho - ओर्च्चा खजुराहो 06/03/2008

Otra noche sin pegar ojo. La cena me volvió a sentar fatal y me abstengo de desayunar otra vez. Salimos a dar una vuelta por el pueblo de Orccha. Hay un bonito mercadillo donde venden toda clase de abalorios y también pintura en polvo para la celebación del holy que se acerca ya. El conjunto de la ciudad es precioso aunque lamentablemente casi todas las construcciones se ven descuidadas y alguno incluso en ruinas. Todas las moscas parecen haberse dado cita aquí, entre las vacas sagradas, los sadhus, y los pediguëños. Después de visitar un templo acompañados de un guardia

que parecía muy interesado en darnos conversación a falta de otra actividad, volvemos al hotel-palacio donde ya nos espera Khandilla para emprender camino hacia Khajuraho.



La distancia es corta así que nos plantamos allí antes de la hora de comer. Buscamos nuestro hotel y tras preguntar un par de veces lo encontramos en la calle principal del pueblo. La habitación está muy bien pero justo este fin de semana se celebra en Khajuraho una fiesta local y hay gente a raudales. Desde el balcón del hotel vemos la feria que han montado y el jolgorio amenaza con extenderse hasta bien entrada la noche.

Hay una pizzería justo enfrente del hotel famosa por su comida occidental así que nos dirigimos allí sólo para comprobar que la pasta está insípida. Por el contrario los lassi están buenísimos. Volvemos al hotel y discutimos sobre la mejor manera de llegar a Varanasi. En avión es sólo una hora pero bastante caro. En tren parece que no hay muchas plazas disponibles y además hay que ir hasta Satna. Decidimos hacer valer que el acuerdo con Mina era llevarnos hasta Varanasi en coche, así que nos vamos a visitar los templos y mañana ya convenceremos a Khandilla.

Por el camino se nos unen un par de crios de 12 años, Plota y Carlos, que nos van a hacer de guía por los templos a cambio de prcticar nuestro idioma, sin pedirnos dinero, aseguran. El grupo de templos de Khajuraho es famoso por sus imágenes esculpidas del Kamasutra. Cada uno de ellos está dedicado a un dios diferente, y llama la atención su perfecto estado de conservación. En uno de los templos hemos coincidido con una pareja de madrileños que también viajan solos recorriendo el norte de la India en autobuses y trenes. Se unen al grupo.

Terminamos la visita y salimos del recinto siempre acompañados de nuestros nuevos amigos, que han despertado recelo y envidias entre algunos lugareños y nos vamos a comprar alguna cosa por el mercadillo de la ciudad. Al caer la noche volvemos a la pizzería a cenar y de nuevo encontramos la comida bastante insipida. Los de madrid nos preguntan si pueden venirse con nosotros en el coche, pero es un Tata minúsculo y no hay espacio para más personas.
Regresamos al hotel. Parece que va a ser otra noche difícil pues el sueño no hace para nada acto de presencia.

Agra आगरा 05/03/2008

No hemos consegudo levantarnos a las 6 de la mañana para ver el Taj con la bruma matinal. El resfriado me tiene cada vez más cansado. Después de ducharnos hemos dejado las mochilas preparadas en recepción, hemos desayunado y hemos ido a sacar las entradas para el Taj. La cola de gente es considerable y hay una fila de hombres y otra de mujeres. La de mujeres avanza más rápido porque a los tíos nos cachean con más vehemencia. También he tenido que dejar mi mochila en taquilla y no me han dejado pasar ni la guía de viaje. Me sorprende que la taquilla sea gratuita.
Tras pasar el control de seguridad nos encaminamos hacia la puerta principal y allí... Por Shiva y Ganesh! Se me ha puesto la piel de gallina al verlo al fondo, el monumento más grandioso de la India. Es impresionante, majestuoso. Cientos de turistas nos disputamos el espacio en busca de la mejor instantánea desde el mejor ángulo. Conforme nos acercamos al mausoleo nos dan unos cubrezapatos de tela para poder entrar a ver las tumbas de la sultana y su hijo. Cada detalle es impresionante: los versos coránicos tallados en el mármol, los dibujos florales de vivos colores, la cúpula inmensa, el río Yamuna al fondo...

Después de dos horas de visita decidimos volver al hotel a por las mochilas. Antes de subirnos a un ciclorickshaw, entramos en el cibercafé y reservamos hotel en Orccha. Después nos llevan pedaleando hasta el punto de encuentro con Khandilla y nos quedamos esperándole.
El problema es que dos turistas con mochilas esperando mucho tiempo en el mismo sitio son carne de cañón. Vendedores, conductores, pobres, niños comienzan a acercarse para averiguar si necesitamos algo, o si queremos desprendernos de unas monedas. Nati ha sacado uno de los dulces que la familia de Manoj nos dió ayer y en seguida nos hemos visto rodeados por los cuatro costados de un enjambre de niños hambrientos. "hallo ruppi, hallo ruppi". He aprendido que para hacer que se vayan hay que decir "chálo , chálo!"

Por fin llega Khandilla y abandonamos Agra camino de Orccha. Pensábamos que llegaríamos al atardecer a Orccha, pero por lo visto no hemos calculado bien la distancia y el viaje se ha hecho eterno. La carretera es espantosa y no es posible avanzar a buen ritmo. Si hubiera algunos baches más sería directamente un camino forestal. No me sorprende que hayamos tenido otro pinchazo en una rueda. Khandilla la ha cambiado por la de repuesto y en el siguiente pueblo paramos en lo que parece un taller mecánico. El atractivo dueño se ha puesto manos a la obra. Mientras, unos polis comienzan a hacernos señas desde el otro lado de la carretera y nos ponemos algo nerviosos. Finalmente uno de ellos ha venido y le ha pedido los papeles a Khandilla. Creo que lo que de verdad quería es ver a una mujer occidental de cerca.
Reanudamos la marcha y tras cruzar la caótica Hansi, llegamos por fin a Orccha ya de noche. Hemos tenido que preguntar varias veces para encontrar el hotel que se supone es un palacio.
Una vez en el lugar nos dirigimos a la recepción y el chico nos dice que sólo tiene disponible la Suite Majarani por 3900 rupias. Le decimos que habíamos hecho una reserva unas horas antes y el señor accede a dejarnos la suite por el precio de la habitación normal a condición de no decir nada a ningún huésped y salir pronto por la mañana.
Menuda Suite comparada con los hoteles en los que hemos dormido hasta ahora. La verdas es que nos la merecemos después de una jornada tan dura. Está extremadamente limpia, y es tan espaciosa que no oigo a Nati desde el baño, que dispone de una bañera de mármol enorme. Después de una ducha relajante salimos al restaurante del hotel e invitamos a Khandilla a cenar con nosotros. El camarero parece extrañado. La cena está exquisita y al acabar, Khandilla se suelta un eructo con todo naturalidad. Nati y yo nos miramos como pensando que debe ser costumbre local. Nos despedimos de él y nos acostamos.

miércoles, 7 de enero de 2009

Fathepur Sikri फठेपुर सिकरी 04/03/2008

Son las 8 de la mañana y tan sólo he conseguido dormir dos horas. Al resfriado que he pillado a causa del aire acondicionado del coche, he de sumar la diarrea que me ha dado a las 4 de la mañana motivada seguramente por la cena de ayer regada en su totalidad con agua sin embotellar. Cuando me acoste tenía ganas de devolver pero no pude. No he podido desayunar y la familia de Manoj me ha dado a beber un brevaje de color verde y sabor a menta que se supone debe aliviarme. También nos han hecho un regalo a cada uno y nos han cargado con un montón de paquetes para Manoj. Ahora sí que vamos bien cargaditos y llevamos tan sólo 5 días de viaje. Nosotros hemos regalado a la suegra de Manshat el collar que compré en el campamento tibetano de Delhi. Nati le ha plantado dos besos para despedirse y se ha quedado muy sorprendida.

Salimos en coche hacia Agra y a media mañana nos desviamos hacia un pueblecito llamado Abhaneri, donde nuestro chófer tiene un amigo. Nada más llegar se nos acerca un guía supuestamente oficial y documentado con un folio con sus datos y foto y nos pide 100 rupias por la visita. Rehusamos de sus servicios. Entramos en el recinto del templo y se nos acerca una señora harapienta y ajada que nos hace señas al grito de 'come' come'. Nos hace de guía alrededor del templo pero la pobre sólo acierta a decir los nombres de los dioses tallados en la piedra al tiempo que señala con el dedo: Shiva, Govind, Gopala, Rhama... Al finalizar la curiosa visita 'guiada' nos pide dinero y le doy 10 rupias. Hace un gesto de desaprobación con la cabeza y subo mi oferta a 20.

Justo al lado del templo está el palacio ciudadela. Entonces aparece el amigo de Khandilla y me hace de guía. Nati no aguanta el calor y se queda a la sombra. Yo quedo impresionado por la belleza y espectacularidad del sitio. El chico me explica que un rey mandó construir el palacio para abastecerse de agua pero un día las aguas del río comenzaron a cambiar su curso y ante la sequía tuvieron que abandonar el lugar. Al salir me dice que le pague lo que estime conveniente y le doy 50 rupias. En seguida nos vemos rodeados por un grupo de niños pidiendonos jabón.

Continuamos en coche durante más de una hora atravesando el medio rural, para acabar saliendo a una carretera más transitada. Al atardecer llegamos a Fthepur Sikri y comienza el bombardeo de ofertas de restaurante, rickshaw, guías, etc. Como en todos los enclaves turísticos, no se puede llegar hasta la puerta en coche así que nos vemos obligados a subirnos en un tuk-tuk que parece que se cae a pedazoa. Nos ofrece llevarnos a un restaurante y nos lleva por un camino de mala muerte hasta una casa en la que no hay ni un alma. Le decimos que dé media vuelta y nos lleve a la puerta principal del fuerte. Para asegurarse el dinero de la vuelta, nos da su teléfono y nos dice que nos espera a la salida en hora y media.

Junto a la ciudadela de Fahtepur Sikri se encuentra la mezquita de las mujeres. Ambos recientos son preciosos pero el acoso de guías y vendedores de baratijas se intensifica aquí. Un niño nos ofrece un ajedrez en una cajita de madera y empieza pidiendo 20 dólares; acabo comprándoselo por 6 euros con la esperanza de que nos deje tranquilos un rato. Nada más lejos. Al ver que he comprado algo empiezan a venir más niños con más baratijas y amenazo con avisar a un policía. Ni caso, qué pesadilla. Al final, en un acto desesperado, acaban ofreciéndome otro ajedrez por 3 dólares. Salimos y nos subimos al rickshaw que ya estaba esperándonos. El conductor no para de insistir en que paremos a comprar algo de comida o bebida. Es agotador. Por fin salimos hacia Agra.

Conforme nos acercamos a la ciudad parece que la pobreza da una tuerca de vuelta más. Seguimos dirección puerta este del Taj Majal y llega un momento en que no podemos avanzar más porque hay un control policial. Nuestro hotel se encuentra un poco más adelante. Aún así nos colamos con el coche y llegamos hasta otro control policial. Ahí nos hacen señas para que demos la vuelta y mientras decidimos como encontrarnos al día siguiente, el policía se pone bravo y se encara con Khandilla. Casi le atiza con el palo. Allí mismo nos bajamos y nos subimos en un ciclorickshaw hasta el hotel. Nos enseñan dos habitaciones y nos quedamos la del agua caliente. Nati dice que huele a meado y me suelta que por favor le pida al dueño si tiene ambientador! Nos partimos de la risa semejante ocurrencia y encendemos incienso para purificar la habitación.
Durante la cena me doy cuenta que he olvidado la cámara de fotos en el coche. Justo al día siguiente vamos a ver el Taj así que necesito recuperarla a toda costa. Llamamos a Khandilla y le hacemos venir. Gracias a Shiva podré fotografiar el templo del amor.