domingo, 8 de febrero de 2009

Orccha - Khajuraho - ओर्च्चा खजुराहो 06/03/2008

Otra noche sin pegar ojo. La cena me volvió a sentar fatal y me abstengo de desayunar otra vez. Salimos a dar una vuelta por el pueblo de Orccha. Hay un bonito mercadillo donde venden toda clase de abalorios y también pintura en polvo para la celebación del holy que se acerca ya. El conjunto de la ciudad es precioso aunque lamentablemente casi todas las construcciones se ven descuidadas y alguno incluso en ruinas. Todas las moscas parecen haberse dado cita aquí, entre las vacas sagradas, los sadhus, y los pediguëños. Después de visitar un templo acompañados de un guardia

que parecía muy interesado en darnos conversación a falta de otra actividad, volvemos al hotel-palacio donde ya nos espera Khandilla para emprender camino hacia Khajuraho.



La distancia es corta así que nos plantamos allí antes de la hora de comer. Buscamos nuestro hotel y tras preguntar un par de veces lo encontramos en la calle principal del pueblo. La habitación está muy bien pero justo este fin de semana se celebra en Khajuraho una fiesta local y hay gente a raudales. Desde el balcón del hotel vemos la feria que han montado y el jolgorio amenaza con extenderse hasta bien entrada la noche.

Hay una pizzería justo enfrente del hotel famosa por su comida occidental así que nos dirigimos allí sólo para comprobar que la pasta está insípida. Por el contrario los lassi están buenísimos. Volvemos al hotel y discutimos sobre la mejor manera de llegar a Varanasi. En avión es sólo una hora pero bastante caro. En tren parece que no hay muchas plazas disponibles y además hay que ir hasta Satna. Decidimos hacer valer que el acuerdo con Mina era llevarnos hasta Varanasi en coche, así que nos vamos a visitar los templos y mañana ya convenceremos a Khandilla.

Por el camino se nos unen un par de crios de 12 años, Plota y Carlos, que nos van a hacer de guía por los templos a cambio de prcticar nuestro idioma, sin pedirnos dinero, aseguran. El grupo de templos de Khajuraho es famoso por sus imágenes esculpidas del Kamasutra. Cada uno de ellos está dedicado a un dios diferente, y llama la atención su perfecto estado de conservación. En uno de los templos hemos coincidido con una pareja de madrileños que también viajan solos recorriendo el norte de la India en autobuses y trenes. Se unen al grupo.

Terminamos la visita y salimos del recinto siempre acompañados de nuestros nuevos amigos, que han despertado recelo y envidias entre algunos lugareños y nos vamos a comprar alguna cosa por el mercadillo de la ciudad. Al caer la noche volvemos a la pizzería a cenar y de nuevo encontramos la comida bastante insipida. Los de madrid nos preguntan si pueden venirse con nosotros en el coche, pero es un Tata minúsculo y no hay espacio para más personas.
Regresamos al hotel. Parece que va a ser otra noche difícil pues el sueño no hace para nada acto de presencia.

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