domingo, 7 de diciembre de 2008

Delhi - डेल्ही 01/03/2008

Delhi - डेल्ही 1 de marzo de 2008
Amanecemos con un calor sofocante en nuestra segunda jornada en Delhi. A las seis de la mañana el ruido de la calle nos impedía ya dormir. A las ocho hemos caminado hasta Main Bazaar a petición de Nati en busca de una german bakery.

Nos hemos perdido por callejuelas estrechas rebosantes de actividad y los lugareños nos miraban extrañados. Finalmente hemos salido de ese laberinto de calles y pasadizos y hemos encontrado el hotel Ajay y su pastelería alemana. El desayuno ha merecido la pena tanta caminata. El ambiente es de turistas mochileros. La vuelta a nuestro hotel por calles y avenidas más concurridas ha sido un infierno. Parece que todas las moscas de la India se han dado cita hoy aquí.


Al llegar al hotel, ya nos esperaba Candilla para ir a visitar la mezquita más grande del mundo, la Jama Masjid. Por primera vez hemos tomado un ciclorickshaw hasta la entrada porque en coche no se puede acceder. En la entrada somos conminados a quitarnos los zapatos para entrar y a pagar 200 rps por entrar con una cámara de fotos. Lo mejor ha sido la vista sobre Delhi desde lo alto del minarete. Por cierto que hay un cartel que dice que las mujeres sólo pueden subir al minarete si van acompañadas de un hombre. Nati se ha indignado.


Salimos del recinto de la mezquita y nos dirigimos caminando hacia la fortaleza Red Fort. Atravesar el mercadillo que hay entre ambos lugares ha sido toda una experiencia. Gente a raudales y olores de todo tipo que prefiero obviar. Una vez dentro del fuerte nos hemos cruzado con una excursión de niños de clase alta que nos decían hola al pasar junto a nosotros y a Nati incluso le daban la mano. Ha sido una experiencia preciosa. También nos hemos cruzado con 4 travelos vestidos con saris. Se trata de una casta de trasvestidos.

Volvemos al Chadni Chowk en busca de un sitio para comer que recomienda la guía. De camino hay un templo jainista y decidimos entrar. Sin zapatos comenzamos a deambular por el recinto y luego subimos a una especie de hospital de aves en la primera planta. Nati no ha querido continuar y a mí al ver todas aquellas palomas y pájaros moribundos me ha entrado un ataque de pánico y he salido corriendo. ¡Madre mía! En el ambiente casi se percibía el virus de la gripe aviar.

Continuamos recorriendo la arteria principal del Chadni Chowk en busca de un restaurante recomendado en la guía. Se trata de una especie de fast food de comida india hasta los topes de gente donde a duras penas me he hecho entender. Primero pagas lo que quieres tomar y luego te lo sirven en otro mostrador. Hemos compartido mesa con un par de chicos muy agradables que se han querido hacer una foto con nosotros. Por supuesto no han tardado ni cinco dos minutos en preguntar si estábamos casados.

Más tarde hemos convencido a Kandilla para que nos llevara a un campo de refugiados tibetano a las afueras de Delhi. Después de dar mil vueltos y de arreglar en un santiamén un pinchazo de una rueda lo hemos encontrado. Es un sitio muy tranquilo de habitantes de ojos rasgados muy amables. Hemos callejeado un rato y hecho algunas compras, como un par de anillos de plata en la tienda de un nepalí muy guapo y simpático.

De vuelta en el hotel nos hemos duchado y más tarde nos hemos marchado andando hasta Main bazar para que Nati comprara un bolso que había visto el día anterior. Al doblar una esquina ha aparecido de repente una especie de príncipe a lomos de un caballo blanco y se nos ha quedado mirando. Ya en el bazar, he tenido que espantar a dos tipos que me ofrecían hasch, hasch y good stuff amenazando con avisar a la policía. Luego hemos cogido u rickshaw conducido por un sij hasta Connaugh Place y nos ha cobrado 20 rupi. Increíble. Cuando tratas con sijs sabes que no te están timando. La cena en el restaurante ha costado 1260 rps pero merecía la pena por las cervezas de 650ml y el brownie de postre.

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